"Westu
hál, Tolkienwine!
Salve, amigo de Tolkien"
Con
estas palabras comenzaba el programa
de la EstelCon de 2002, celebrada
en el monasterio de Uclés,
Cuenca, durante los días
5 a 8 de Septiembre. Y como no iba
a ser menos, ni nuestro Smial, ni
ésta que escribe, se lo iban
a perder. Esta es la crónica
de nuestra primera EstelCon.
Pero
antes de comenzar con la crónica,
tal vez convengan un par de pinceladas
sobre lo que es la EstelCon y quienes
y cuando la organizan. Pues bien,
la culpa de todo esto es de los
socios de la STE (Sociedad Tolkien
Española, y no Secta, que
nos conocemos :P), que una vez al
año deciden reunirse en una
Mereth Aderthad, una convención,
para conocerse mejor, compartir
conocimientos, y divertirse en general,
salvo para el sector directivo de
la STE y el comité organizador
(uno o varios smials o delegaciones)
de la susodicha convención,
que se dedican a pasarlo muy mal
y estresarse mucho :D.
Pues
Bien. Este año lo organizaron
los smials de Cuernavilla (Cuenca)
y Edhellond (Valencia). Se podría
decir que lo tenían todo
para organizar una EstelCon como
hacía tiempo no se recordaba:
un marco incomparable (el monasterio
estaba realmente en Cuernavilla.
El lugar es digno de ver), gente
con experiencia y medios (Valencia
es smial fundador de la STE, si
no recuerdo mal, y en él
están algunos de los socios
más antiguos y de más
peso, como el propio presidente
de la STE. Por parte de Cuernavilla
el presidente estaba en la diputación
de Cuenca.... sobran las palabras),
unas actividades magníficas
(realmente estuvo muy completa,
incluso faltó tiempo, y desbordaba
la calidad y el buen hacer), y asistentes
con muchas ganas. Y no defraudó:
se llegó a decir que desde
la primera no se recordaba nada
igual. Hasta en los detalles fue
fantástica. Nada más
comenzar nuestra estancia nos empezábamos
a dar cuenta de ello. La acogida,
con el reparto de material (preparado
en carpetas) y de acreditaciones,
el reparto de las habitaciones...
Los organizadores perfectamente
ataviados con sus trajes, muy medievales,
la guardia, las chicas de la Tolkientienda,
la decoración... Y esto era
sólo una primera impresión,
recién llegados al monasterio.
Por
Záresh